En corto: esta semana han cerrado clínicas sin avisar, hay un ERTE que la prensa cifra en 464 trabajadores y hay 40 millones de rescate público todavía sin devolver. Te cuento lo que está documentado, lo que no, y la parte que de verdad te interesa a ti: por qué un modelo que compra clínicas con deuda acaba pagando esa deuda con la caja de tratar pacientes... y por qué eso se rompe.
Empiezo por lo importante, que es el paciente.
Esta semana ha habido gente que llegó a su cita, con el tratamiento ya pagado, y se encontró la persiana bajada y un papel en el cristal. El Consejo General de Dentistas lo denunció el 10 de septiembre: pacientes con citas y tratamientos abonados que se encuentran las clínicas cerradas sin información suficiente.
Eso no es un contratiempo administrativo. Es una señora de sesenta años que pagó ocho mil euros por una rehabilitación y que hoy no sabe quién se la termina.
Qué está documentado y qué no
Voy a ser muy cuidadoso con esta parte, porque en los días de ruido es cuando más barato sale decir una barbaridad y más caro sale haberla dicho.
Lo documentado hasta el 11 de septiembre de 2026:
- Cierres y suspensión de actividad en numerosos centros, denunciados por el Consejo General de Dentistas.
- Un ERTE que la prensa cifra en 464 empleados en España.
- La venta de una unidad productiva a Donte, el grupo propietario de Vitaldent. Es el marco en el que Aestes, la matriz, explica los cierres.
- Un apoyo público aprobado en junio de 2022 por 40 millones de euros, con dos prórrogas de vencimiento posteriores: una en 2024 y otra declarada en 2026, que lo lleva a julio de 2032.
Lo que no está acreditado, y por eso no lo vas a leer aquí como si lo estuviera: no consta un auto judicial que confirme una declaración formal de concurso o de liquidación de todo el grupo. Lo documentado es una crisis empresarial con reducción de actividad y transmisión de una unidad productiva. Tampoco hay cuentas consolidadas recientes a la vista, ni detalle de acreedores, ni condiciones de la venta a Donte. Quien te dé hoy una cifra de deuda total o de pérdidas se la está inventando.
Y una precisión más sobre los 40 millones: son préstamos reembolsables, no una subvención a fondo perdido. Que el principal siga pendiente no demuestra por sí solo un incumplimiento, porque se han autorizado prórrogas del calendario. Tampoco está demostrado que el Estado haya perdido definitivamente ese dinero.
Lo que dice la empresa. Aestes ha anunciado que se completará el 100% de los tratamientos pendientes —financiados y pagados directamente—, que los pacientes de los centros afectados podrán continuarlos en la red de Vitaldent, que no tendrán que volver a pagar por lo ya contratado y que se están reorganizando citas y comunicando las clínicas de destino.
Es el compromiso anunciado. No acredita todavía que cada paciente haya recibido una solución efectiva. Ojalá se cumpla entero, porque hay miles de bocas a medio tratar esperando esa llamada.
De dónde viene esto
Esto no empieza esta semana. Empieza en 2017, con un fondo comprando clínicas y juntándolas.
Portobello Capital impulsa un proyecto de consolidación que reúne negocios que ya existían y ya funcionaban: Unidental, Laser 2000, Plénido, Avantdent, el Grupo Clínico Dental Dr. Senís, Clínicas Anaga Dental. En 2018 se anuncia una inversión de 50 a 60 millones en compras, aperturas y mejoras, con el objetivo de llegar a 300 o 320 clínicas. En enero de 2019 el grupo comunicaba más de 275 clínicas en España y unos 3.000 trabajadores.
Después la propiedad cambió de manos, y conviene decirlo porque no sería justo atribuirle todo el recorrido a un solo accionista: en 2022 el accionista mayoritario era Ares Management, con BNP Paribas también dentro y Portobello por debajo del 15%.
Y entre medias, el resto de la secuencia: un ERE ya en 2022, el rescate público de 40 millones ese mismo año, sucesivas recalendarizaciones de la deuda, una reducción continua de dimensión —de más de 275 centros a los 132 que declaraba el portal corporativo en enero de 2025— y, ahora, la venta de una parte del negocio.
Te ahorro la cuenta fácil de restar centros y sacar un titular: las cifras no son perfectamente comparables entre años, cambian las marcas, cambian las franquicias y cambia qué se considera «trabajador» frente a «profesional». Pero la dirección del movimiento no admite mucha discusión.
El fallo del modelo
Aquí está lo que quiero que te lleves, y es una frase sola:
La deuda de comprar clínicas se paga con la caja de tratar pacientes.
Cuando un fondo compra cuarenta clínicas, no paga cuarenta clínicas con dinero que le sobra. Las paga, en buena parte, con deuda. Y esa deuda tiene un calendario de devolución que se fija en una sala de reuniones, sobre un Excel, con unas hipótesis de crecimiento.
Esa cuota hay que pagarla todos los meses. ¿Y de dónde sale? Del sillón. De la primera visita de las diez y media. Del implante del jueves. De la ortodoncia de la hija de la vecina.
Y ahí está el problema, porque las dos cosas no se mueven igual. La cuota es rígida: no baja si la agenda baja. La caja es blanda: depende de que el paciente entre, acepte, vuelva y recomiende. Si para cuadrar el calendario aprietas el servicio —menos tiempo por paciente, más rotación de profesionales, más presión sobre el cierre de presupuestos— la caja acaba cayendo. Y la cuota sigue donde estaba.
Eso no es un problema de tamaño. Hay grupos grandes que funcionan muy bien y clínicas de un gabinete que son un desastre. Es un problema de orden: qué está al servicio de qué.
Tres distinciones que te sirven a ti
Porque tú no tienes 130 clínicas. Tienes una, o dos, o estás pensando en abrir la segunda. Y estas tres distinciones son exactamente las mismas a tu escala.
1. La rentabilidad de la clínica no es la rentabilidad del grupo
Centros individuales perfectamente rentables pueden convivir con una matriz incapaz de sostener su estructura y su financiación. Si creces por agregación, mira las dos cuentas: la de cada centro y la de arriba. El margen por gabinete te dice si el centro funciona. No te dice si el conjunto aguanta.
2. Facturar y cobrar no es tener caja
Cobrar tratamientos por adelantado no es beneficio. Es una obligación de terminarlos, que ya tienes contraída y que cuesta dinero ejecutar. Si esa caja se gasta en otra cosa —en la cuota, en la siguiente compra, en tapar un agujero— el problema no aparece hoy. Aparece el día que hay que terminar los tratamientos y no queda con qué.
Ese es exactamente el mecanismo por el que un paciente se encuentra una persiana bajada. Y es la misma lógica que está detrás de los gastos fijos que se comen tu rentabilidad: lo rígido no perdona.
3. Comprar centros no es integrarlos
Comprar aumenta el tamaño mañana por la mañana. Que los centros compartan procesos, criterio clínico, control de calidad y márgenes es otra capacidad completamente distinta, y tarda años. Es la diferencia entre sumar clínicas y construir una empresa. Lo he visto fallar a escala pequeña muchas veces: comprar la clínica de al lado y descubrir a los seis meses que has comprado dos problemas en vez de uno grande.
Gestionar no es aprender a ganar más
Y ahora la parte que es opinión mía, sin disfraz de dato.
Llevo años enseñando gestión a dueños de clínica y la confusión que más daño hace es esta: creer que gestionar es aprender a ganar más.
No lo es. Gestionar es aprender a deleitar a tus pacientes. Ganar más es la consecuencia.
Cuando el orden es ese, todo lo demás encaja solo. Mides los números para saber si estás sirviendo bien. Subes el ticket medio porque haces mejor odontología, no porque hayas apretado un guion de venta. Retienes pacientes porque vuelven contentos. Y el dinero aparece detrás, sin que tengas que ir a buscarlo.
Cuando el orden se invierte, pasa lo contrario. El que persigue el dinero acaba quebrando el negocio, porque detrás no hay ninguna visión de ayudar a nadie. Y un negocio de salud sin visión de ayudar a nadie es un negocio que, antes o después, deja de merecer a sus pacientes... y los pierde.
No estoy diciendo que eso sea lo que ha pasado en Vivanta. No tengo los papeles para afirmarlo y no los voy a fingir. Estoy diciendo lo que veo, una y otra vez, en los proyectos que se caen: en algún momento el negocio dejó de organizarse alrededor del paciente y pasó a organizarse alrededor del calendario de deuda.
Si eres paciente afectado
Muy concreto, porque hoy hay gente buscando exactamente esto:
- Pide por escrito el centro de destino, el profesional responsable, los tratamientos pendientes y las condiciones económicas.
- Guarda contratos, presupuestos y justificantes de pago. Todos.
- Solicita tu historia clínica. Es tuya y tienes derecho a ella.
- Si hay un crédito vinculado, comunica la situación a la financiera por escrito. Ojo: no hay cancelación automática de un préstamo por el hecho de que la clínica cierre; depende de los requisitos legales de cada caso.
- Si no obtienes respuesta, acude a tu colegio de dentistas y a consumo de tu comunidad.
Mientras tanto, la clínica de tu barrio sigue abierta
Y termino donde creo que hay que terminar.
Mientras salen estos titulares, la clínica de tu barrio sigue abierta. Sin fondo detrás, sin rescate y sin ERTE. Con una dueña que lleva quince años sin fallarle a nadie, que conoce a sus pacientes por su nombre, que termina lo que empieza... y que se sigue llamando a sí misma «pequeña».
No es pequeña. Es solvente. Que es otra cosa, y en este sector vale mucho más.
Si algo deja esta semana, que sea eso: el tamaño no es el objetivo. El objetivo es un negocio que puedas sostener, con pacientes a los que puedas mirar a la cara, y con unas cuentas que aguanten sin depender de que el año que viene entre más dinero del que entró este. Eso también es el sector. De hecho, eso es la mayor parte del sector.
Esto lo conté ayer en un carrusel en Instagram y se llenó de comentarios de gente del sector. Aquí lo tienes desarrollado, con las fuentes y con la parte que no cabe en cinco diapositivas.
Si quieres ver el marco completo con el que ordeno una clínica —primero el paciente, después los números, y el crecimiento como consecuencia— te lo cuento en la clase gratuita de 120 minutos. Y si lo quieres trabajar con tus números delante, está Ascensium Experience.
Seguimos.
Hugo
Información contrastada hasta el 11 de septiembre de 2026, a partir de los comunicados del Consejo General de Dentistas del 10 de septiembre de 2026 y del 5 de marzo de 2026, del comunicado de Aestes recogido por Gaceta Dental, del portal de transparencia de Aestes Dental, de la referencia del Consejo de Ministros del 21 de abril de 2026 y de la información publicada en prensa. Los hechos posteriores a esa fecha pueden modificar parte de lo aquí descrito. Este artículo es análisis empresarial y opinión, no asesoramiento jurídico.