En corto: circulan anuncios avisando al dentista contra «los gurús de internet y sus 6 pasos para facturar más». Y por cómo lo pintan, el gurú parece que soy yo. Podría ignorarlo. Pero me parece más útil abrirte la puerta y enseñarte cómo trabajamos por dentro: por qué dejé los presenciales, por qué no doy recetas y qué pasa cada semana dentro del programa.


En parte, tienen razón

Internet está lleno de humo.

Cursos grabados que nadie termina. Promesas de duplicar la facturación en tres meses. Fórmulas mágicas contadas por gente que no ha firmado una nómina en su vida.

Si yo fuera dentista, también desconfiaría. Esa parte no te la voy a discutir.

Pero vamos a la definición. Un gurú es alguien que enseña lo que nunca ha hecho.

Yo llevo desde 2012 metido en clínicas dentales. Primero como consultor. Después como propietario: monté dos clínicas y una la vendí a un fondo en 2023. He hecho consultoría uno a uno con 287 clientes. Y hoy hay 450 clínicas trabajando conmigo en la mentoría.

¿Gurú? Como quieras. Los números están ahí y se pueden comprobar.

«Es que lo tuyo es un curso online»

Esta es la otra que circula. Que lo mío es "un cursito online" y que lo que tú necesitas es un máster presencial, de los de verdad.

Mire... pues no.

Y te lo digo yo, que vengo de ahí.

Durante años hice formación presencial. Y siempre pasaba lo mismo: la gente salía de la sala encendida. Cuaderno lleno de notas, cabeza llena de planes.

¿Y entre un presencial y el siguiente?

Nada.

Volvían a la clínica, la agenda apretaba, el día a día se los comía. Y cuando nos veíamos meses después, el cuaderno seguía igual de bonito y la clínica igual de parada.

Me costó aceptarlo, porque el presencial era mi formato y quedaba muy bien. Pero no transformaba clínicas. Y el problema no era el contenido: es que nadie estaba al lado del propietario el martes a las ocho, que es cuando toca aplicar.

Por eso hoy trabajamos así

La mentoría no es una carpeta de vídeos. Es acompañamiento. Y está montada justo para atacar el punto donde el presencial fallaba: la ejecución.

  • Cada 15 días te sientas con tu tutora. Con tus números delante. No para preguntarte si has visto los vídeos: para revisar qué has implementado y desatascar lo que no avanza.
  • Cada semana tienes sesión en directo conmigo. Casos reales de clínicas reales, decisiones concretas. Lo que está pasando esa semana en el programa, no teoría.
  • Y todo se decide con datos. Ese es el corazón de lo que enseño: tomar decisiones mirando tus números. No tu intuición, no la moda del momento, no lo que hace el de enfrente.

Por cierto, otra frase de esos anuncios: que «lo baso todo en facturar más». No. Facturar más es la consecuencia. El trabajo es decidir con datos y mejorar la operación todos los meses: agenda, aceptación, equipo, márgenes. Cuando eso funciona, la facturación sube sola.

Enseño un marco, no recetas

Aquí está la diferencia de fondo, y te la explico con un caso real.

Dentro del programa tengo clínicas que compiten en la misma ciudad. A veces en el mismo barrio.

Ahora piénsalo. Si yo les diera a todas el mismo truco, la misma frase para cerrar presupuestos, el mismo anuncio... estarían todas diciendo lo mismo a los mismos pacientes. Al segundo mes habría dejado de funcionar. Estaría fabricando clínicas clónicas y cobrando por ello.

Por eso no doy recetas. Enseño un marco de trabajo para que cada clínica sea diferente de verdad: que encuentre su posicionamiento, que cree sus propios mensajes, sus propios claims de publicidad. Los tuyos. Los que tu competencia no puede copiar, porque nacen de tu clínica y no de mi plantilla.

Una receta te sirve hasta que tu vecino la compra. Un criterio propio te sirve siempre.

Y no, no somos una agencia de marketing

Otra cosa que conviene dejar clara, porque también la mezclan.

Yo no te voy a prometer «X pacientes al mes». Quien te promete eso desde fuera, sin conocer tu clínica por dentro, te está diciendo lo que quieres oír.

Lo que hacemos es menos bonito de contar y bastante más serio: medir, probar, descartar lo que no funciona y escalar lo que sí. Datos, prueba y error, y escalado.

No suena tan redondo como una promesa. Pero deja algo que ninguna promesa te deja: el criterio para que decidas tú, con tu clínica, todos los meses.


Llámalo como quieras

No voy a pelearme por una etiqueta.

Te propongo lo mismo que enseño dentro del programa: no juzgues por el formato, ni por el adjetivo, ni por el anuncio. Juzga con datos. Pide cifras, casos con nombre y trayectoria. A mí el primero.

Y si acompañar cada semana a 450 clínicas con sus números delante es ser «el gurú de internet»... entonces esa palabra ya no significa lo que ellos creen.

Júzgalo tú mismo en la clase gratuita de 120 minutos o en Ascensium Experience.

Seguimos.
Hugo